viernes 16 de mayo de 2008

SANTÍSIMA TRINIDAD


Lectura del libro del Éxodo 34, 4b-6. 8-9
Moisés subió a la montaña del Sinaí, como el Señor se lo había ordenado, llevando las dos tablas en sus manos.
El Señor descendió en la nube, y permaneció allí, junto a él. Moisés invocó el nombre del Señor. El Señor pasó delante de él y exclamó: «El Señor es un Dios compasivo y bondadoso, lento para enojarse, y pródigo en amor y fidelidad.»
Moisés cayó de rodillas y se postró, diciendo: «Si realmente me has brindado tu amistad, dígnate, Señor, ir en medio de nosotros. Es verdad que este es un pueblo obstinado, pero perdona nuestra culpa y nuestro pecado, y conviértenos en tu herencia.»

Palabra de Dios.


SALMO Dn 3, 52. 53. 54. 55. 56

R. A ti, eternamente, gloria y honor

Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres,
alabado y exaltado eternamente.
Bendito sea tu santo y glorioso Nombre,
alabado y exaltado eternamente. R.

Bendito seas en el Templo de tu santa gloria,
aclamado y glorificado eternamente por encima de todo.
Bendito seas en el trono de tu reino,
aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. R.


Bendito seas tú, que sondeas los abismos
y te sientas sobre los querubines,
alabado y exaltado eternamente por encima de todo.
Bendito seas en el firmamento del cielo,
aclamado y glorificado eternamente.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Corinto 13, 11-13

Hermanos:
Alégrense, trabajen para alcanzar la perfección, anímense unos a otros, vivan en armonía y en paz. Y entonces, el Dios del amor y de la paz permanecerá con ustedes.
Salúdense mutuamente con el beso santo. Todos los hermanos les envían saludos.
La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo permanezcan con todos ustedes.

Palabra de Dios.

EVANGELIO
X Lectura del santo Evangelio según san Juan 3, 16-18

Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

Palabra del Señor.

ü Para reflexionar


· No hace mucho, apareció en internet un artículo, en el que se hacía esta reflexión: …¿Corresponden verdaderamente las imágenes de paredes y retablos de gran parte de las iglesias con el anuncio de la Buena Noticia de Jesús? ¿Es el Dios de la vida y la resurrección el que se anuncia o nos cristalizamos en el Antiguo Testamento? Gran parte del arte que contienen las iglesias expresan en un grado elevado violencia y temor.
· Sin querer hacer anacronismos, hace siglos esas representaciones pudieron ser significativas, pero hoy en nada ayudan a transparentar el Dios amor que anuncia el Evangelio. El tema es que, ahora nuestra sensibilidad está adormecida y se resiste al culto del dolor. Muchas son obras de gran valor artístico pero ¿no podrían ser trasladadas, al menos algunas de ellas, a museos y exposiciones? ¿No son acaso caricaturas del Dios amor? Por otro lado se encuentran ausentes en nuestros templos imágenes o cuadros que expresen el amor, la ternura, la solidaridad, la paz, la justicia, la alegría…
· Esta reflexión acerca del arte sagrado nos lleva a otra reflexión: son muchos los que tienen una serie de conceptos e ideas de cómo es y cómo actúa Dios, que por más que se intente, nada tiene que ver con el Dios de los cristianos.
· Tanto el Dios castigador, como el Dios salvavidas son sólo caricaturas del verdadero Dios. Sin olvidar una imagen que también está muy metida en los ambientes cristianos y fuera de ellos, que es la del Dios retribucionista que muestra su bendición con la prosperidad económica, la salud, o la tranquilidad de sus fieles. Para éstos, todo lo que pasa es voluntad de Dios, a unos les va bien y a otros mal porque Dios así lo quiso, porque no se pueden conocer los caminos de la providencia. Lo que tienen en común todas estas caricaturas es que son construcciones humanas que han parcializado, deformado y envilecido la verdadera imagen de Dios.
· La Fiesta de la Santísima Trinidad que hoy celebramos no es la exaltación de un teorema religioso, o de la matemática divina donde todo es posible y tres pueden ser lo mismo que uno y setenta por siete no es cuatrocientos noventa sino infinito.
· Celebramos hoy la verdad de un Dios que por libertad y amor se ha dado a conocer, que nos ha buscado y ha entrado en dialogo para compartir con nosotros su misma vida.
· Sentirnos amados y elegidos por Dios es quizá la experiencia que aporte la mayor felicidad en la vida. El hombre de fe descansa sobre esta confianza, se siente en paz, no teme el peligro y goza de una constante alegría.

X X X
· En el libro del Éxodo estamos en un momento culminante de la revelación de Dios. Moisés ha liberado a los israelitas y los ha conducido a través del desierto, hasta la montaña en la cual él mismo había recibido su vocación y había conocido el nombre misterioso del Dios de sus antepasados, los patriarcas. Ahora, él solo, en la cumbre del monte Sinaí se presenta ante el Señor llevando las tablas de la ley que codifican la alianza entre Dios y su pueblo. Moisés percibe fuertemente la presencia de la divinidad y se atreve a pronunciar su nombre. Entonces el mismo Dios se le revela como un Dios "compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en clemencia y lealtad".
· En la lectura de la segunda carta de San Pablo a los corintios, Pablo exhorta a sus hermanos a vivir alegres, buscando su perfección, en un mismo sentir y en paz unos con otros. Al final, Pablo desea a los cristianos de Corinto la gracia, es decir los dones de la salvación, el perdón y la Palabra transformadora de Jesucristo; el amor del Padre que ya se había manifestado a Israel como compasivo y misericordioso, como Dios de amor y no de ira, ni mucho menos de odio. Y, finalmente, la comunión del Espíritu Santo que es Espíritu de Paz y de unidad. El Espíritu que realiza la unidad de la Iglesia y conduce al mundo a la meta soñada de la paz, la justicia y la unidad.
· La lectura del evangelio tomada de san Juan nos pone en contacto con las palabras que Jesús le dirige a Nicodemo, cuando fue a visitarlo de noche para sacarse las dudas sobre su identidad y su misión.
· Cristo le afirma que el amor de Dios por el mundo ha llegado al extremo de enviarle a su Hijo único como salvador y vivificador de todos los que crean en El. Es Dios de amor, de misericordia y perdón. "Tanto amó Dios al mundo que entregó a su único Hijo, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él
".
· Sólo hay un camino para co­nocer a Dios: Jesús de Nazaret. Sólo en Él tenemos la garantía de poder conocer a Dios tal y como Dios se ha querido dar a conocer. El Dios que nos revela Jesucristo es un Dios de amor entrañable, que ha llegado a involucrarse en nuestro mundo y nuestra historia capaz de compasión y misericordia. Este amor de Dios se ha manifestado en los gestos, las palabras, las acciones de Jesús de Nazaret. Pero, la calidad del amor que Dios ofrece se pone de manifiesto en la entrega de su Hijo, en su muerte y resurrección por la que se nos ha concedido el perdón y la vida.
· Es un amor que tiene una meta clara: la salvación de los hombres y del mundo. Esta salvación no es sólo una promesa para la vida futu­ra, sino una posibilidad para ésta: es la posibilidad de convertir en realidad el anhelo de que el mundo se convierta en un mundo de hermanos. Es el amor del Padre, que por amor da la vida, y que quiere que sus hijos formen una gran familia y se le pa­rezcan practicando el amor fraterno.
· El misterio de la trinidad se hace presente en nuestra vida continuamente por la fe
. A Dios lo conocemos y reconocemos como Padre, cuando conocemos y reconocemos a los demás hombres como hermanos. En la experiencia de la fraternidad, de la amistad, de la comunidad, sentimos la presencia del Espíritu del amor que nos impulsa a sentirnos hermanos de Cristo e hijos de Dios en Él.
· La santísima Trinidad es el misterio que funda nuestro estilo de vida y el modo cristiano de vincularnos y convivir.
· El Padre que se ha hecho "nuestro Padre" con un amor sin límites, ni condiciones, un amor incomprensible a la mente humana. El Hijo reafirma la intensidad de ese amor. Su vida, su entrega, su opción por los más necesitados, que lo lleva a darlo todo e incluso hasta la vida misma. El Espíritu, que se ha hecho nuestra vida derramándose en nuestros corazones como presencia amorosa de Dios.
· Para vivir ese misterio necesitamos vivir en comunidad y amar al Padre Creador de todo cuanto existe, que nos invita a seguir su obra creadora construyendo proyectos de vida para el bien de la humanidad. Vivimos en la trinidad estando en comunión con Jesucristo
; Salvador, redentor y liberador que se ha hecho nuestro hermano y nos invita a luchar contra toda clase de degradación humana e injusticia en la entrega y el servicio por los más necesitados. La trinidad vive en nosotros cuando dejamos que el Espíritu Santo, nos fortalezca y vivifique en nuestro caminar en medio de problemas y divisiones participando de un mismo sentir, de una misma esperanza y de un mismo amor.
· Por la fe no tenemos una explicación de quién es Dios sino que nos sumergimos en Dios, nos entregamos a Dios, nos introducimos en su misterio de amor para vivirlo en plenitud.
· La experiencia del amor de Dios nos muestra a un Dios que sale a buscarnos, nos vincula con Alguien que ama, que es la fuente del amor y que nos lleva al amor.
· Por la a fe en la trinidad entramos en una experiencia de amor "habitando" en un Dios que nos "habita".
· De esta experiencia surge la grandeza y vocación de la Iglesia y de los discípulos de Jesús: ser transparencia de Dios, imagen de la trinidad, viviendo y comunicando con gestos y palabras la experiencia de un amor de Dios que generosamente ha sido derramado en nuestros corazones y por quien nos movemos, existimos y somos
.
· Muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo cambiarían su actitud ante Dios si descubrieran en nuestra vida la presencia de un Dios tierno, compasivo, humilde, amigo y defensor de la vida y la felicidad de los hombres, un Dios que no sabe ni puede hacer otra cosa que querernos.

ü Para discernir

¿Reconocemos que somos "habitados" por Dios?
¿Respondo a la consagración que vivo desde mi bautismo?
¿Busco que mi vida sea cada vez más semejanza del que me creó?

ü Repitamos y vivamos hoy la Palabra:

…Tú eres santo, Señor Dios único, que haces maravillas


ü Para la lectura espiritual

…" ¡Oh Dios mío, trinidad adorable, ayúdame a olvidarme por entero para establecerme en ti!
¡Oh mi Cristo amado, crucificado por amor! Siento mi impotencia y te pido que me revistas de ti mismo, que identifiques mi alma con todos lo movimientos de tu alma; que me sustituyas, para que mi vida no sea más que una irradiación de tu propia vida. Ven a mí como adorador, como reparador y como salvador...
¡Oh fuego consumidor, Espíritu de amor! Ven a mí, para que se haga en mi alma una como encarnación del Verbo; que yo sea para él una humanidad sobreañadida en la que él renueve todo su misterio.
Y tú, ¡oh Padre!, inclínate sobre tu criatura; no veas en ella más que a tu amado en el que has puesto todas tus complacencias.
¡Oh mis tres, mi todo, mi dicha, soledad infinita, inmensidad en que me pierdo! Me entrego a vos como una presa; sepultaos en mi para que yo me sepulte en vos, en espera de ir a contemplar en vuestra luz el abismo de vuestras grandezas"…


Sor Isabel de la Trinidad

…"En Cristo se nos ha abierto la hondura de la vida escondida de Dios. Su naturaleza, palabra y obra tan llenas de la realidad de lo sagrado. Pero de ella brotan figuras vivas: el Padre, en su omnipotencia y bondad; el Hijo, en su verdad y amor redentor, y entre ellos, el desprendido, el creador, el Espíritu.
Es un misterio que supera todo sentido; y hay gran peligro de escandalizarse de él. Pero yo no quiero un Dios que se ajuste a las medidas de mi pensamiento y esté formado a mi imagen. Quiero el auténtico, aunque sé que desborda mi intelectual capacidad. Por eso, ¡oh Dios vivo!, creo en tu misterio, y Cristo, que no puede mentir, es su fiador.
Cuando anhelo la intimidad de la compañía, tengo que ir a los demás hombres; y por más honda que sea la ligazón y más hondo que sea el amor, seguimos, sin embargo, separados. Pero tú encuentras tu propio «tú» en ti mismo. En tu misma hondura desarrollas el diálogo eterno. En tu misma riqueza tiene lugar el perpetuo regalo y recepción del amor.
Creo, ¡oh Dios!, en tu vida una y trina. Por ti creo en ella, pues ese misterio cobija tu verdad. En cuanto se abandona, tu imagen se desvanece en el mundo. Pero también, ¡oh Dios!, creo en ella por nosotros, porque la paz de tu eterna vida tiene que llegar a ser nuestra patria. Nosotros somos tus hijos, ¡oh Padre!; tus hermanos y hermanas, Hijo de Dios, Jesucristo, y tú, Espíritu Santo, eres nuestro amigo y maestro"…


Romano Guardini

domingo 11 de mayo de 2008

DOMINGO DE PENTECOSTÉS: "Reciban al Espíritu Santo"


Lectura de los Hechos de los apóstoles 2, 1-11

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.
Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Con gran admiración y estupor decían:
«¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.»

Palabra de Dios.

SALMO Sal 103, 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34 (R.: cf. 30)

R. Señor, envía tu Espíritu y renueva la superficie de la tierra.

O bien:
Aleluia.

Bendice al Señor, alma mía:
¡Señor, Dios mío, qué grande eres!
¡Qué variadas son tus obras, Señor!
la tierra está llena de tus criaturas! R.

Si les quitas el aliento,
expiran y vuelven al polvo.
Si envías tu aliento, son creados,
y renuevas la superficie de la tierra. R.

¡Gloria al Señor para siempre,
alégrese el Señor por sus obras!
que mi canto le sea agradable,
y yo me alegraré en el Señor. R.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Corinto 12, 3b-7. 12-13

Hermanos:
Nadie, movido por el Espíritu de Dios, puede decir: «Maldito sea Jesús.» Y nadie puede decir: «Jesús es el Señor», si no está impulsado por el Espíritu Santo.
Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu. Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos. En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común.
Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo -judíos y griegos, esclavos y hombres libres- y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.

Palabra de Dios.

SECUENCIA

Ven, Espíritu Santo,
y envía desde el cielo
un rayo de tu luz.

Ven, Padre de los pobres,
ven a darnos tus dones,
ven a darnos tu luz.

Consolador lleno de bondad,
dulce huésped del alma
suave alivio de los hombres.

Tú eres descanso en el trabajo,
templanza de la pasiones,
alegría en nuestro llanto.

Penetra con tu santa luz
en lo más íntimo
del corazón de tus fieles.

Sin tu ayuda divina
no hay nada en el hombre,
nada que sea inocente.

Lava nuestras manchas,
riega nuestra aridez,
cura nuestras heridas.

Suaviza nuestra dureza,
elimina con tu calor nuestra frialdad,
corrige nuestros desvíos.

Concede a tus fieles,
que confían en tí,
tus siete dones sagrados.

Premia nuestra virtud,
salva nuestras almas,
danos la eterna alegría.

EVANGELIO
X Lectura del santo Evangelio según san Juan 20, 19-23

Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!»
Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.
Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes.» Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan.»

Palabra del Señor.

Para reflexionar

· Coinciden los pensadores y analistas de la realidad que en la era de la globalización la experiencia de individualismo ha crecido en forma desproporcionada y alarmante. Algunos hablan de individualismo masificado que consiste en "parecerse a todo el mundo para ser único y uno mismo". "La Argentina, como casi todo Occidente, vive una creciente homogeneización cultural, donde la pluralidad de ofertas no compensa la pobreza de ideales colectivos, y cuyo rasgo básico es, al mismo tiempo, el extremo individualismo. Este rasgo se evidencia en la llamada 'cultura juvenil' tal como la define el mercado, y en un imaginario social habitado por dos fantasmas: la libertad de elección sin límites, como afirmación abstracta de la individualidad, y el individualismo programado" (Beatriz Sarlo).
· Sin embargo existe otro individualismo centrado en la defensa de los derechos humanos y en las ideas de libertad, igualdad y fraternidad; autonomía y responsabilidad de las personas, que puede constituirse en un ideal movilizador.
· También existe el individualismo provocado por el encierro en los propios problemas que lleva a la apatía general con respecto a lo que pasa alrededor. Esta es la actitud que muchas veces brota cuando nos sentirnos desbordados por un mundo que nos pasa por encima. Otras veces el encierro surge del miedo a ser heridos o salir lastimados. La experiencia de haber depositado la confianza en algo o en alguien que nos defraudó o no cumplió con nuestras expectativas, hace que procuremos evitar el dolor y el sufrimiento. Queremos vivir en paz y pretendemos lograrlo encerrándonos en nosotros mismos y evitando cualquier riesgo. El miedo a sufrir nos paraliza, nos bloquea y nos encerramos en la paz frágil del bunker que nos armamos, desarrollando tácticas para no arriesgarnos nuevamente. Encierro en el trabajo, en los amigos, en la familia, en las fantasías, encierros compartidos… pero encierros al fin.
· En esto nos parecemos a los discípulos que estaban en una casa, "con las puertas cerradas por miedo a los judíos". Hay situaciones tan duras, tan paralizantes, que cerramos puertas, ventanas y cortamos cualquier tipo de comunicación.
X X X
· La palabra "pentecostés" es griega y significa "cincuenta", porque esta fiesta se celebra cincuenta días después del domingo de resurrección. Con la fiesta de Pentecostés celebramos que la Pascua llega a su plenitud: Jesús resucitado nos deja el don del Espíritu Santo que es el que dinamiza las comunidades y habita en cada uno de creyentes.
· El libro de los Hechos de los Apóstoles nos relata el Pentecostés cristiano. Pentecostés era una fiesta judía que se celebraba a los cincuenta días de la Pascua, inicialmente una fiesta agraria, de campesinos, que había sido asociada al recuerdo de la llegada del pueblo de Israel al monte Sinaí, a la entrega de la ley y de la alianza en medio de fuego, viento huracanado, truenos y trompetas. San Lucas ha querido presentar la inauguración oficial del ministerio apostólico, en el marco de esta celebración judía, cuando llegaban a Jerusalén miles de peregrinos. La venida del Espíritu Santo prometido por Jesucristo, sobre la primitiva comunidad, la constituye como el nuevo pueblo de Dios abierto a todas las razas y naciones.
· La carta a los Corintios, refuerza la idea anterior. Pablo, al tanto de las divisiones y rivalidades internas entre los cristianos de Corinto, les recuerda cuál es el "espíritu" de la iglesia. «Nadie puede decir: "Señor ", si no es bajo la acción del Espíritu Santo.» Es el Espíritu que nos congrega y nos hace una comunidad: la Iglesia. Es el Espíritu que suscita múltiples carismas, servicios, dones, regalos, ministerios, al servicio de la comunidad.
· En el evangelio en el encuentro entre Jesús resucitado y sus discípulos San Juan no disimula la verdadera situación que se vivía. La muerte de Jesús había sido para ellos un golpe tan grande que ni siquiera el testimonio de la tumba vacía y de las apariciones había logrado modificar el sentimiento general de fracaso.
· El Señor Resucitado se pone en su presencia identificándose como el Jesús de Nazaret que ellos habían conocido, el crucificado, mostrándoles las llagas de las manos y del costado. El Espíritu lleva a plenitud el misterio pascual. Jesús irrumpe con el soplo de su Espíritu y les dice: "¡La paz esté con ustedes!". La paz que trae los saca de la paz aparente del encierro, de la soledad y de la búsqueda cobarde de seguridad.

X X X
· La paz de Jesús no se puede confundir con la cierta tranquilidad que se logra evitando conflictos; o la que se compra pagando el alto precio del silencio o de la complicidad.
· La paz que Jesús da es diversa de la Pax Romana, construida por el Imperio Romano, es la paz que parte del reconocimiento de Dios como valor supremo de la existencia humana. Paz en la Biblia significa el establecimiento de relaciones justas y equitativas con las personas que nos rodean y con todo lo que no rodea. Significa también vida plena, feliz, abundante. La paz es señal de presencia de Dios, porque nuestro Dios es un Dios de paz.
· La paz que nos ofrece Jesús resucitado se va haciendo realidad a través del perdón, de la apertura, de la solidaridad con todos los seres humanos, aceptando su diversidad.
· Como el Padre había enviado a Jesús, los discípulos son ahora enviados por Él a predicar la Buena Nueva. Los que estaban muertos de miedo, se llenan de vida y de coraje al recibir el Espíritu Santo. Los que se habían encerrado por miedo a los judíos salen a la calle y dan señales de vida, predican en las plazas y anuncian el evangelio a las multitudes. La ignorancia se transformó en sabiduría y el temor se hizo valentía.
· El mismo Espíritu que abre la boca de los testigos es el que abre los oídos a los creyentes, vengan del lugar que vengan y cualquiera sea su lengua. El Espíritu Santo restablece la comunicación con Dios y, por tanto, también la comunicación entre los hombres.
· El Espíritu que se presenta como viento impetuoso, es el soplo que sale de las entrañas mismas de Cristo; Espíritu Divino que lo ha resucitado de entre los muertos y que por eso puede comunicarlo a otros sin medida.
X X X
· Jesús, el Señor de la Pascua nos comunica su Espíritu, la vida misma de Dios, la fuerza que da vida al mundo, que se nos ofrece como don y que trabaja silenciosamente en lo más profundo del corazón de los hombres.
· El Espíritu Santo nos recuerda interiormente que todos venimos del seno de un mismo Padre y que estamos llamados a la comunión gozosa y feliz entre nosotros y con El. Comunión que hace de la tierra que nos ha regalado casa común de toda la familia humana.
· El Espíritu que reposa sobre Jesús, es también enviado a nosotros como un don, que nos penetra y nos renueva profundamente, abriéndonos a una comunicación nueva y más profunda con Dios, con nosotros mismos y con los demás. Es Espíritu de encuentro y de comunión a pesar de la diversidad.
· Es ese Espíritu el que nos saca del encierro y nos invade con una alegría secreta que brota de la confianza en nosotros mismos, devolviéndonos la capacidad de dar y recibir, de amar y ser amados, de estar atentos a todo lo bueno y sencillo, especialmente de quien sufre. La unción del Espíritu nos hace ser como Él; nos hace participar de su misión de "anunciar el Evangelio a los pobres, a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista, dar libertad a los oprimidos; y anunciar el año de gracia del Señor".
· Este Espíritu no nace de nuestras propias fuerzas ni nosotros podemos conquistarlo, no se compra, no se adquiere, no se inventa ni se fabrica. Nos es dado gratuitamente por el Señor Resucitado . Lo único que podemos hacer es preparar nuestro interior para acogerlo con fe sencilla, y generosidad de corazón.
· Como Iglesia de discípulos necesitamos dejarnos renovar por el poder del Espíritu Santo, y en medio de un mundo deshumanizado, comprometernos a testimoniar a Jesús muerto y resucitado, siendo en el mundo instrumentos de paz y de unidad para que así los hombres y mujeres crean en el Señor resucitado, que es capaz de sacar nuestra vida de la muerte y darnos vida verdadera.

Para discernir

· ¿Rezamos pidiendo el Espíritu Santo?
· ¿Noto su obra silenciosa en la historia y vida de la Iglesia?
· ¿Siento que su fuerza me impulsa a comunicar la Buena Nueva de Jesús?

Repitamos y vivamos hoy la Palabra:

…Ven, Padre de los pobres, a darnos tus dones, a darnos tu luz…

Para la lectura espiritual


…"Este Espíritu lo pidió David para el género humano diciendo: Y con el Espíritu que gobierna sostenme (Salm o 50,14). De él Lucas dice que después de la ascensión del Señor bajó sobre los discípulos en Pentecostés con el poder sobre todas las gentes para introducirles en la vida y abrirles el Nuevo Testamento. Por eso en todas las lenguas, impulsados por un mismo Espíritu, ofrecían himnos a Dios mientras que el Espíritu reconducía a la unidad a las tribus separadas y ofrecía al Padre las primicias de todas las gentes. Por eso también el Señor prometió enviar al Paráclito que nos debía conducir a Dios. De igual modo que la harina seca no puede llegar a ser, sin agua, una sola masa y un solo pan, así también nosotros que somos muchos no podíamos llegar a ser uno en Cristo sin el Agua que viene del cielo. Y como la tierra seca no fructifica si no recibe el agua así también nosotros que antes éramos leño seco no habríamos podido jamás llevar como fruto la vida sin la lluvia venida espontáneamente desde lo alto. De hecho nuestros cuerpos han recibido mediante el bautismo la unión con la incorruptibilidad mientras que nuestras almas la han recibido mediante el Espíritu... Bebida que el mismo Señor recibió del Padre y él dio a aquellos que participan de él enviando el Espíritu Santo sobre toda la tierra"…
S. Ireneo, Contra las herejías III, 17, 2


Para rezar

Espíritu Santo, dador de vida nueva
que podamos reconocer a Jesús como Señor.
Enséñanos a creer, a orar y a imaginar
lo mejor y más humano.
Ábrenos a un futuro más fraterno
y enséñanos a creer que eres ternura
y cercanía personal de Dios.
Ayudanos a esperar más allá de nuestras fuerzas
y de nuestras propias esperanzas.
Que la fuerza que nos viene del Resucitado
nos saque del encierro
y nos anime a enfrentar los problemas históricos
dando testimonio de su resurrección
con valentía y con altura.
Que no desperdiciemos la vida
nueva que hemos recibido
por medio de tu soplo inefable
porque es la vida del mismo Dios
dada a cada uno para hacer que su Reino
sea una realidad en medio de nuestro pueblo que sufre.

miércoles 30 de abril de 2008

1 de Mayo San José, obrero

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 18, 1-8

Pablo dejó Atenas y fue a Corinto. Allí encontró a un judío llamado Aquila, originario del Ponto, que acababa de llegar de Italia con su mujer Priscila, a raíz de un edicto de Claudio que obligaba a todos los judíos a salir de Roma. Pablo fue a verlos, y como ejercía el mismo oficio, se alojó en su casa y trabajaba con ellos haciendo tiendas de campaña. Todos los sábados, Pablo discutía en la sinagoga y trataba de persuadir tanto a los judíos como a los paganos.
Cuando Silas y Timoteo llegaron de Macedonia, Pablo se dedicó por entero a la predicación de la Palabra, dando testimonio a los judíos de que Jesús es el Mesías. Pero como ellos lo contradecían y lo injuriaban, sacudió su manto en señal de protesta, diciendo: «Que la sangre de ustedes caiga sobre sus cabezas. Yo soy inocente de eso; en adelante me dedicaré a los paganos.»
Entonces, alejándose de allí, fue a lo de un tal Ticio Justo, uno de los que adoraban a Dios y cuya casa lindaba con la sinagoga. Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor, junto con toda su familia. También muchos habitantes de Corinto, que habían escuchado a Pablo, abrazaron la fe y se hicieron bautizar.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 97, 1. 2-3ab. 3bc-4

R. El Señor reveló su victoria a los ojos de las naciones.

O bien :
Aleluia.

Canten al Señor un canto nuevo,
porque él hizo maravillas:
su mano derecha y su santo brazo
le obtuvieron la victoria. R.

El Señor manifestó su victoria,
reveló su justicia a los ojos de las naciones:
se acordó de su amor y su fidelidad
en favor del pueblo de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado
el triunfo de nuestro Dios.
Aclame al Señor toda la tierra,
prorrumpan en cantos jubilosos. R.

EVANGELIO
X Lectura del santo Evangelio según san Juan 16, 16-20

Jesús dijo a sus discípulos:
«Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver.» Entonces algunos de sus discípulos comentaban entre sí: « ¿Qué significa esto que nos dice: "Dentro de poco ya no me verán, y poco después, me volverán a ver"? ¿Y qué significa: "Yo me voy al Padre"?» Decían: « ¿Qué es este poco de tiempo? No entendemos lo que quiere decir.»
Jesús se dio cuenta de que deseaban interrogarlo y les dijo: «Ustedes se preguntan entre sí qué significan mis palabras: "Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver".
Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo.»

Palabra del Señor.

O bien:

Lectura del libro del Génesis 1, 26-2, 3
Dios dijo:
«Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo.» Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer.
Y los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra.»
Y continuó diciendo: «Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento. Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde.» Y así sucedió. Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el sexto día.
Así fueron terminados el cielo y la tierra, y todos los seres que hay en ellos. El séptimo día, Dios concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había emprendido. Dios bendijo el séptimo día y lo consagró, porque en él cesó de hacer la obra que había creado.

Palabra de Dios.

O bien:
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas 3, 14-15. 17. 23-24
Hermanos:
Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección.
Que la paz de Cristo reine en sus corazones: esa paz a la que han sido llamados, porque formamos un solo Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias.
Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias por él a Dios Padre.
Cualquiera sea el trabajo de ustedes, háganlo de todo corazón, teniendo en cuenta que es para el Señor y no para los hombres. Sepan que el Señor los recompensará, haciéndolos sus herederos. Ustedes sirven a Cristo, el Señor.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 89, 2. 3-4. 12-13. 14 y 16 (R.: 17c)

R. El Señor haga prosperar la obra de nuestras manos.

O bien:
Aleluia.

Antes que fueran engendradas las montañas,
antes que nacieran la tierra y el mundo,
desde siempre y para siempre, tú eres Dios. R.

Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,
con sólo decirles: «Vuelvan, seres humanos.»
Porque mil años son ante tus ojos
como el día de ayer, que ya pasó,
como una vigilia de la noche. R.

Enséñanos a calcular nuestros años,
para que nuestro corazón alcance la sabiduría.
¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo?
Ten compasión de tus servidores. R.

Sácianos en seguida con tu amor,
y cantaremos felices toda nuestra vida.
Que tu obra se manifieste a tus servidores,
y que tu esplendor esté sobre tus hijos. R.

EVANGELIO
X Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 54, 58

En aquel tiempo:
Al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados.
« ¿De dónde le vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?»
Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo.
Entonces les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia.»
Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.

Palabra del Señor.
A finales del siglo XIX y principio de XX, el 1 de mayo se convirtió en una fecha reivindicativa y revolucionaria a favor de la clase obrera. El Papa Pío XII, en 1955, quiso darle una dimensión cristiana, e instituyó la fiesta de San José Obrero, que no sólo fue trabajador artesano humilde, sino el modelo de todo trabajador cristiano desde su dedicación a la familia de Nazaret. De esta manera el Papa proyectaba una luz nueva sobre la dignidad del trabajo, que ofrece el medio de perfeccionar la creación, sirviendo a Dios y a los hombres, imitando a Dios Creador y al Hijo de Dios también artesano como su padre José, y uniendo los sufrimientos y contrariedades del propio trabajo a la cruz de Cristo.
ü Para reflexionar

Los evangelios nos dicen muy poco de San José, sin embargo lo presentan con cinco títulos, importantes y significativos que lo definen y definen su lugar en la historia de la salvación: se lo llama "hijo de David" (Mt 1,20), "esposo de María" (Mt 1,16), "padre de Jesús" (Lc 2,48), "hombre justo" (Mt 1,19), y "el carpintero" (Mt 13,55) que enseñó su mismo oficio a Jesús (Mc 6,3).
Hoy celebramos al sencillo carpintero de Nazaret que tiene que trabajar cada día, para sostener a su familia con el esforzado y humilde trabajo en una vida oculta y laboriosa.
El título de "carpintero" en San José define no sólo un trabajo sino una actitud frente a la vida. El trabajo es el modo concreto y cotidiano con que expresa su amor a la familia de Nazaret. Jesús participa en el trabajo y en el estilo de vida de José y llega a ser conocido como el "hijo del carpintero". Jesús ha redimido el trabajo que sólo era una carga, para que sea una colaboración generosa en la transformación del mundo. En el artesano de Nazaret Dios nos quiere revelar la dignidad del trabajo por más simple que sea. La laboriosidad es una virtud por la cual el ser humano puede participar en la obra de Dios, Creador y Redentor, puede hacerse en cierto sentido más humano, y puede profundizar en la amistad con Cristo . San José nos enseña a santificar la vida diaria, elevando a Cristo las obras comunes, humildes y sencillas. (Redemptoris Custos, Juan Pablo II)
El evangelio no recoge ni una sola palabra suya, por eso la tradición nos muestra a José como un hombre de profundo silencio y fe madura capaz de percibir la acción de Dios. San José, más que con sus palabras, habla con sus actitudes y gestos. Con su silencio, su obediencia, su trabajo. Fue un obrero auténtico.
La vivencia del trabajo de San José es modélica para todos los trabajadores; de ahí que sea considerado su patrono. Al hablar de la realidad del trabajo, la Iglesia nos dice que "los fieles laicos deben desempeñar su trabajo con competencia profesional, con honestidad humana, con espíritu cristiano y especialmente como forma de su propia santificación... Es más, sabemos que mediante el trabajo ofrecido a Dios, las personas se asocian con la obra redentora de Jesucristo, cuyo trabajo con sus manos en Nazaret ennobleció grandemente la dignidad del trabajo" (GS. 67). En este mensaje fuerte y sencillo el cristiano inmerso en el mundo está invitado a encontrar su propia espiritualidad.
El 5 de enero de 1964, desde Nazareth, exhortaba el Papa Paulo VI a aprender la lección del trabajo, la conciencia de su dignidad. Y nos señalaba a todos "al gran modelo, al hermano divino, al defensor de todas las causas justas, es decir: a Cristo, Nuestro Señor", el hijo del carpintero, como era conocido Jesús. Y con el hijo, el padre, San José, obrero. "La Obra Bien Hecha". El realizaría tareas sencillas, pero pondría toda su alma en hacer las cosas bien. No haría cosas extraordinarias, pero lo ordinario lo haría extraordinariamente. Que él sea nuestro ejemplo a seguir en las tareas que hagamos cada día de nuestra vida y pidamos a él su intercesión para que nuestro trabajo sea siempre agradable a los ojos de Dios.

ü Para discernir

¿Desde que perspectiva valoro el trabajo?
¿Descubro en el trabajo un modo de santificación personal y de construcción del Reino?
¿Me siento colaborador en la obra creadora de Dios?

ü Para rezar

¡San José, guardián de Jesús y casto esposo de María,
Tú empleaste toda tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber.
Tú mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de tus manos. Protege bondadosamente a los que se vuelven confiadamente a ti.
Tú conoces sus aspiraciones y sus esperanzas.
Ellos se dirigen a ti porque saben que tú los comprendes y proteges.
Tú también supiste de pruebas, cansancio y trabajo.
Pero, aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida,
tu alma estaba llena de profunda paz y cantó llena de verdadera alegría
debido al íntimo trato que gozaste con el Hijo de Dios
que te fue confiado a ti a la vez a María, su tierna Madre. Amén

JUAN XXIII

viernes 25 de abril de 2008

Domingo de la sexta semana: "Yo rogaré al Padre, y Él les dará otro defensor"

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 8, 5-8. 14-17

En aquellos días:
Felipe descendió a una ciudad de Samaría y allí predicaba a Cristo. Al oírlo y al ver los milagros que hacía, todos recibían unánimemente las palabras de Felipe. Porque los espíritus impuros, dando grandes gritos, salían de muchos que estaban poseídos, y buen número de paralíticos y lisiados quedaron curados. Y fue grande la alegría de aquella ciudad.
Cuando los Apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que los samaritanos habían recibido la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Estos, al llegar, oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo. Porque todavía no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente estaban bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 65, 1-3a. 4-5. 6-7a. 16 y 20 (R.: 1)

R. ¡Aclame al Señor toda la tierra!
O bien:
Aleluia.

¡Aclame al Señor toda la tierra!
¡Canten la gloria de su Nombre!
Tribútenle una alabanza gloriosa,
digan al Señor: « ¡Qué admirables son tus obras!» R.

Toda la tierra se postra ante ti,
y canta en tu honor, en honor de tu Nombre.
Vengan a ver las obras del Señor,
las cosas admirables que hizo por los hombres. R.

El convirtió el Mar en tierra firme,
a pie atravesaron el Río.
Por eso, alegrémonos en él,
que gobierna eternamente con su fuerza. R.

Los que temen al Señor, vengan a escuchar,
yo les contaré lo que hizo por mí:
Bendito sea Dios,
que no rechazó mi oración
ni apartó de mí su misericordia. R.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 3, 15-18

Queridos hermanos:
Glorifiquen en sus corazones a Cristo, el Señor. Estén siempre dispuestos a defenderse delante de cualquiera que les pida razón de la esperanza que ustedes tienen. Pero háganlo con suavidad y respeto, y con tranquilidad de conciencia. Así se avergonzarán de sus calumnias todos aquellos que los difaman, porque ustedes se comportan como servidores de Cristo. Es preferible sufrir haciendo el bien, si esta es la voluntad de Dios, que haciendo el mal.
Cristo murió una vez por nuestros pecados -siendo justo, padeció por los injustos- para llevarnos a Dios. Entregado a la muerte en su carne, fue vivificado en el Espíritu.

Palabra de Dios.

EVANGELIO
X Lectura del santo Evangelio según san Juan 14, 15-21

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes: el Espíritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Ustedes, en cambio, lo conocen, porque él permanece con ustedes y estará en ustedes.
No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero ustedes sí me verán, porque yo vivo y también ustedes vivirán. Aquel día comprenderán que yo estoy en mi Padre, y que ustedes están en mí y yo en ustedes.
El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él.»

Palabra del Señor

ü Para reflexionar

· En un artículo sobre educación el autor hacía la siguiente reflexión: "Los educadores llevamos muchos siglos enseñando muchas cosas, impartiendo muchos conocimientos, investigando y desentrañando muchos misterios del universo y gracias a ello se puede decir que científicamente la humanidad ha avanzado mucho, es innegable el desarrollo científico que hemos alcanzado pero tenemos que reconocer que humanamente seguimos estancados pues nos seguimos odiando, maltratando, discriminando, matando, engañando, robando de la misma manera que hace miles de años, las masacres, guerras y vejaciones se siguen repitiendo a través de toda la historia, ese afán de sometimiento de los unos por los otros se continua dando como un marcador repetitivo fundamentado en el deseo de poder…".
· Después de abundar en ejemplos tomados de la realidad llega a la conclusión siguiente: "si enseñamos a amar de verdad, toda otra enseñanza que impartamos tendrá sentido". De ahí que amor y búsqueda de la verdad no son dos campos separados en la vida de los hombres, muy por el contrario, se necesitan y se iluminan mutuamente. Si los aislamos: el amor corre el riesgo de quedarse en puro sentimentalismo o pasión, y la búsqueda de la verdad en una mera especulación incapaz de incidir en la realidad.
· En un mundo donde se vende y compra el amor a cualquier precio y se manipula la verdad según convenga es necesario que se anuncie, se haga conocer y se dé testimonio de amor gratuito y universal, generoso y desinteresado, fraterno y verdadero. ¿Será posible con nuestras solas fuerzas o con nuestro voluntarioso empeño?

X X X
· La primera lectura nos ofrece un Pentecostés en miniatura, que viene a sellar la fundación de la Iglesia fuera del judaísmo en la comunidad "herética" de Samaría. Es el Espíritu el que empuja a ir más allá de las fronteras religiosas y culturales conocidas. La Iglesia sabe que depende enteramente del Espíritu para cumplir su misión entre los hombres. Felipe es conducido a dar testimonio de la Resurrección con la fuerza del Espíritu Santo que recibe por la imposición de las manos.
· En la segunda lectura, para san Pedro dar testimonio de la fe proclamando el misterio pascual y "dar razón de nuestra esperanza a todo el que nos la pide" son casi sinónimos. El Señor resucitado es la única razón de vivir de los creyentes.
· En medio de un sombrío panorama de la humanidad, Jesús nos sigue hablando del amor, insiste en que, a pesar de todas las experiencias contrarias, el amor es posible, existe y es nuestra única vocación. Sólo en el amor la vida humana puede ser auténtica . Es una tarea de toda la vida, porque el amor no es algo conquistado de una vez y para siempre sino una esperanza, una promesa, la nueva vida que confiamos alcanzar en plenitud algún día por la obra de Dios en nosotros. El amor se nos presenta como una llamada, camino y meta de nuestras vidas. Y, a la vez, como necesidad no siempre satisfecha.
· Jesús pide para sí el amor que el Antiguo Testamento pedía para Dios. Jesús al igualarse con el Padre, como objeto del amor de los hombres, proclama que quien lo ama, ama también al Padre.
· Jesús acepta su muerte como culminación de su entrega en favor de los hombres, sus hermanos. De esa manera lleva su amor hasta el extremo, se pone como ejem­plo y medida del amor entre sus discípulos , y hace de ese amor el signo mediante el cual se los podrá reconocer en adelante como continuadores de su obra salvadora.
· El mandamiento que Jesús ha recibido de su Padre consiste en entregar la vida voluntariamente para comunicar un mensaje que es una oferta de vida. Amar dando la vida y dando vida. Si la aceptamos, nos hace sus hijos y nos compromete a vivir "sus mandamientos" que no son más que poner en práctica en cada momento el único mandamiento, y convertir este mundo en un mundo de hermanos.
· Si hasta ahora Jesús se había preocupado en proponer el amor de "unos a otros", en este momento menciona por primera vez el amor de sus discípulos a Él. La relación del discípulo con Jesús de Nazaret es una relación de adhesión a su persona y a su proyecto de hombre y de humanidad. El amor de identificación con Jesús no absorbe al discípulo, sino que lo abre a los demás. No hay verdadero amor a Jesús que no lleve al amor de los otros.
· Se trata del mismo amor: amarlo a Él, es sinónimo de guardar sus mandamientos. El amor brinda una nueva coloración a los mandamientos, quitándoles todo carácter de imposición, porque no son otra cosa que seguir las exigencias del amor. Cumplirlos significa seguir el mismo camino de Jesús, al que nos lleva espontáneamente la fuerza interior del Espíritu. No se trata de la obe­diencia de seguidores a normas externas, sino de la exteriorización de la sintonía con Jesús.Vivir de esta manera es, sin duda, un proyecto difí­cil.
· Pero Jesús no nos deja solos: antes de pasar de este mundo al Padre promete a sus discípulos el envío de un "Paráclito". Sólo en san Juan encontramos el término: Paráclito; y con tres significados distintos: los de abogado, testigo y maestro de interioridad. Un defensor que no es otro que el Espíritu mismo de Dios, su fuerza y su energía. Es el espíritu de verdad porque es el mismo Espíritu de Cristo, que es la verdad del Padre revelada a los hombres. Es la verdad sobre Dios, por ser también Dios; y sobre el hombre, al ser el Espíritu de Jesús, Hombre pleno. Por ser el Espíritu de la verdad lo es también de la libertad, pues la verdad hace libres.
· A pesar de que Jesús mientras estuvo con sus discípulos les enseñó todo lo necesario, no fue mucho lo que entendieron. Será el Espíritu el que les vaya haciendo comprender el verdadero sentido de sus palabras. Su acción no agrega nada a lo enseñado por Jesús, pero profundiza y hace actuales sus palabras, de forma que cada comunidad y cada cristiano tenga una comprensión siempre más profunda de la Buena Noticia y pueda conducir la historia humana a su plenitud.

X X X
· El Espíritu Santo el mayor don que Jesús resucitado ha hecho a su Iglesia y a cada uno de sus discípulos, el efecto primero y más trascendental de su oración ante el Padre . Recibir el Espíritu Santo es lanzarse a vivir la fe con todas las exigencias que nos señala el evangelio. Nos anima, desde dentro de nosotros mismos, a caminar siempre más allá. Es la fuerza interior que necesita la Iglesia y cada cristiano para ser testigo de Jesús a pesar de las oposiciones.
· La Iglesia tiene en Él sus verdaderas raíces y es fiel a Jesús cuando sigue sus insinuaciones. Tenemos que estar muy atentos: habla en el silencio, en los acontecimientos cotidianos, en los signos de los tiempos .
· Es un "Defensor" que no nos asegura éxitos ni triunfos humanos, como tampoco se los aseguró a Jesús, pero nos da seguridad a los discípulos en nuestra confrontación con el mundo, ayudándonos a interpretar el sentido de todo lo que vivimos.
· Gracias al Espíritu, la resurrección ha significado para Jesús la posibilidad de una forma nueva, más profunda y perfecta, de estar con los suyos. La función del Espíritu Santo en la etapa presente de la historia es confirmar la presencia permanente de Cristo en su Iglesia y de que su obra de salvación vaya siendo interiorizada, asimilada, vivida y anunciada por sus discípulos.
· Lo que fue Jesús, para sus discípulos durante la vida pública, es ahora misión permanente del Espíritu en la Iglesia: testimoniar la presencia actuante de Dios en el mundo.
· La vida del discípulo debe ser en el mundo evangelio viviente de esperanza y profecía; debe mostrar en la sencillez de lo cotidiano que la vida humana se puede vivir de otra manera , porque puede ser vivida desde el corazón y la mirada del mismo Dios. Ante la "fragilidad" de las posibilidades humanas podrá presentar la "solidez" de la esperanza.

ü Para discernir

· ¿Cómo expreso mi unión con Jesús?
· ¿Vivo la presencia del Espíritu que Jesús nos dejó?
· ¿Asumo mi responsabilidad en la Iglesia como continuador de la obra de Jesús?

ü Repitamos y vivamos hoy la Palabra :

…Mi corazón no se inquieta…

ü Para la lectura espiritual

…El que tiene mis mandatos y los observa es quien me ama (Jn 14,21): el que los tiene en su memoria y los observa en su vida; el que los tiene presentes en sus palabras y los observa en sus costumbres; quien los tiene porque los escucha y los observa practicándolos, o quien los tiene porque los lleva a la práctica y los observa perseverando en ellos. Ése es -dice- quien me ama. El amor debe manifestarse en las obras para que no se quede en palabra estéril. Y a quien me ame, le amará mi Padre, y yo le amaré y me manifestaré a mí mismo (Jn 14,21). ¿Qué significa amaré? Deja entender que le ha de amar entonces, pero que no le ama ahora. No ha de entenderse así. Pues ¿cómo podría amarnos el Padre sin el Hijo o el Hijo sin el Padre? Si su obrar es inseparable, ¿cómo pueden amar de forma separada? Pero dijo: Yo le amaré, para añadir: Y me manifestaré a él. Le amaré y me manifestaré: es decir, le amaré, para manifestarme a él. Al presente nos ha amado para que creamos y guardemos el mandato de la fe; entonces nos amará para que le veamos y recibamos la visión misma como recompensa de la fe. También nosotros le amamos ahora creyendo lo que veremos, pero entonces le amaremos viendo lo que hemos creído…

Comentarios de San Agustín sobre el evangelio de San Juan 75,2-5


ü Para rezar

¡Envíanos el Espíritu de fortaleza,
a fin de combatir, en nosotros y en torno de nosotros,
valerosamente el mal!
¡Envíanos el Espíritu de intrepidez,
con el que los apóstoles comparecieron
ante reyes y gobernantes y te confesaron!.
¡Envíanos el Espíritu de paciencia,
a fin de que en todas nuestras pruebas
nos mostremos como fieles siervos tuyos!.
¡Envíanos el Espíritu de alegría,
a fin de sentimos dichosos de ser hijos del Padre del cielo!.
Y, finalmente,
¡Envíanos el Espíritu Santo, Paráclito,
a fin de no desfallecer en este mundo,
sino que nos alegremos de tu divina cercanía!

martes 18 de septiembre de 2007

Proyecto de congregación.


Queridísimos hermanos en Cristo:

Voy a tratar de ser lo mas sistemático para darles a entender algo de lo que tengo dentro de mi cabeza, de manera que puedan comprender en palabras lo que yo creo he recibido por inspiración divina. Ya que desde el primer momento en que comencé mi vida religiosa he estado pensando y rezando este proyecto de congregación.

Día a día, muchas personas que se acercan preguntando sobre la comunidad y el proyecto son ex religiosos, ex seminaristas, y ex presbíteros, me comentan todas las trabas por las que tuvieron que pasar por su condición sexual, trabas por las cuales terminan dejando el ministerio. Muchos de ellos pasan por diferentes periodos, ya que la frustración de su proyecto de vida por una razón ajena a ellos es un dolor muy grande que tienen que superar y eso les lleva mucho tiempo y trabajo. Muchas veces pasan por periodos de ateismo extremo seguido de desenfreno sexual hasta que después de un largo periodo de tiempo llegan a un equilibrio espiritual, personal y psicológico donde se replantean su vocación en esta vida.
En ese momento, la vocación a la vida religiosa vuelve con otra fuerza totalmente renovada; pero se encuentran con la gran barrera de no poder llevar a cabo esa vocación en ninguna institución religiosa ya que los informes comúnmente no recomiendan el reingreso del candidato por “inmadureces del tipo afectivo”. Es por eso que quiero crear un instituto de vida religiosa que reúna a todas esas vocaciones en una gran congregación que de a esos religiosos la posibilidad de continuar con su ministerio.
Esta “congregación” tendría diferentes tipos de participación y adherencia:
Algunos serian laicos consagrados que vivirían en sus domicilios, tendrían sus trabajos con los cuales se auto sostendrían y trabajarían en la comunidad en el área que mas los motive. Se reunirían semanalmente para compartir la santa Eucaristía y mensualmente como reuniones capitulares para compartir experiencias y programar proyectos.
Otros serian los hermanos religiosos a los que se les pediría voto de pobreza, castidad y obediencia, votos simples (renovables anualmente) y solemnes (perpetuos) que vivirían en pequeñas comunidades auto gobernadas por elección comunitaria.
Las comunidades serian el signo visible ante la sociedad de la congregación y serian el punto de encuentro con los fieles laicos.
Realizarían actividades diarias comunitarias como la oración, tendrían cada uno sus trabajos con los cuales se sostendría la comunidad poniendo el sueldo de cada uno en común y trabajarían en la comunidad en el área que mas los motive. Se reunirían diariamente para compartir la santa Eucaristía y rezar la liturgia de las horas (laúdes, vísperas y completas, junto con el ángelus a mediodía) mensualmente como reuniones capitulares para compartir experiencias y programar proyectos. Cada comunidad impondría su propio estilo en la convivencia.
Los sacerdotes podrían vivir en las comunidades de religiosos formando parte de ellas o en sus propios domicilios trabajando en la pastoral de las comunidades. Estos de estar viviendo en sus domicilios también deberán auto abastecerse con un trabajo estable.
Los fieles laicos serian la gran porción del pueblo de Dios que se irán acercando a medida que nos demos a conocer y con nuestra vida les demos ejemplo de cómo se puede ser católico y gay al mismo tiempo. Cada comunidad ira descubriendo la necesidad de crear grupos de contención para las distintas personas que se acerquen, será la labor de la comunidad y sus pastores y hermanos adecuar los recursos para la santa atención de la feligresía.
Este es parte del proyecto, una nueva congregación que agrupe a los llamados por Dios, excluidos por la Iglesia; dándoles el espacio donde compartir tanto su fe, como su vocación, enmarcados dentro de su tendencia sexual sin represión.Queridísimos hermanos en Cristo:

Voy a tratar de ser lo mas sistemático para dares a entender algo de lo que tengo dentro de mi cabeza, de manera que puedan comprender en palabras lo que yo creo he recibido por inspiración divina. Ya que desde el primer momento en que comencé mi vida religiosa he estado pensando y rezando este proyecto de congregación.

Día a día, muchas personas que se acercan preguntando sobre la comunidad y el proyecto son ex religiosos, ex seminaristas, y ex presbíteros, me comentan todas las trabas por las que tuvieron que pasar por su condición sexual, trabas por las cuales terminan dejando el ministerio. Muchos de ellos pasan por diferentes periodos, ya que la frustración de su proyecto de vida por una razón ajena a ellos es un dolor muy grande que tienen que superar y eso les lleva mucho tiempo y trabajo. Muchas veces pasan por periodos de ateismo extremo seguido de desenfreno sexual hasta que después de un largo periodo de tiempo llegan a un equilibrio espiritual, personal y psicológico donde se replantean su vocación en esta vida.
En ese momento, la vocación a la vida religiosa vuelve con otra fuerza totalmente renovada; pero se encuentran con la gran barrera de no poder llevar a cabo esa vocación en ninguna institución religiosa ya que los informes comúnmente no recomiendan el reingreso del candidato por “inmadureces del tipo afectivo”. Es por eso que quiero crear un instituto de vida religiosa que reúna a todas esas vocaciones en una gran congregación que de a esos religiosos la posibilidad de continuar con su ministerio.
Esta “congregación” tendría diferentes tipos de participación y adherencia:
Algunos serian laicos consagrados que vivirían en sus domicilios, tendrían sus trabajos con los cuales se auto sostendrían y trabajarían en la comunidad en el área que mas los motive. Se reunirían semanalmente para compartir la santa Eucaristía y mensualmente como reuniones capitulares para compartir experiencias y programar proyectos.
Otros serian los hermanos religiosos a los que se les pediría voto de pobreza, castidad y obediencia, votos simples (renovables anualmente) y solemnes (perpetuos) que vivirían en pequeñas comunidades auto gobernadas por elección comunitaria.
Las comunidades serian el signo visible ante la sociedad de la congregación y serian el punto de encuentro con los fieles laicos.
Realizarían actividades diarias comunitarias como la oración, tendrían cada uno sus trabajos con los cuales se sostendría la comunidad poniendo el sueldo de cada uno en común y trabajarían en la comunidad en el área que mas los motive. Se reunirían diariamente para compartir la santa Eucaristía y rezar la liturgia de las horas (laúdes, vísperas y completas, junto con el ángelus a mediodía) mensualmente como reuniones capitulares para compartir experiencias y programar proyectos. Cada comunidad impondría su propio estilo en la convivencia.
Los sacerdotes podrían vivir en las comunidades de religiosos formando parte de ellas o en sus propios domicilios trabajando en la pastoral de las comunidades. Estos de estar viviendo en sus domicilios también deberán auto abastecerse con un trabajo estable.
Los fieles laicos serian la gran porción del pueblo de Dios que se irán acercando a medida que nos demos a conocer y con nuestra vida les demos ejemplo de cómo se puede ser católico y gay al mismo tiempo. Cada comunidad ira descubriendo la necesidad de crear grupos de contención para las distintas personas que se acerquen, será la labor de la comunidad y sus pastores y hermanos adecuar los recursos para la santa atención de la feligresía.
Este es parte del proyecto, una nueva congregación que agrupe a los llamados por Dios, excluidos por la Iglesia; dándoles el espacio donde compartir tanto su fe, como su vocación, enmarcados dentro de su tendencia sexual sin represión. Queridísimos hermanos en Cristo:

Voy a tratar de ser lo mas sistemático para dares a entender algo de lo que tengo dentro de mi cabeza, de manera que puedan comprender en palabras lo que yo creo he recibido por inspiración divina. Ya que desde el primer momento en que comencé mi vida religiosa he estado pensando y rezando este proyecto de congregación.

Día a día, muchas personas que se acercan preguntando sobre la comunidad y el proyecto son ex religiosos, ex seminaristas, y ex presbíteros, me comentan todas las trabas por las que tuvieron que pasar por su condición sexual, trabas por las cuales terminan dejando el ministerio. Muchos de ellos pasan por diferentes periodos, ya que la frustración de su proyecto de vida por una razón ajena a ellos es un dolor muy grande que tienen que superar y eso les lleva mucho tiempo y trabajo. Muchas veces pasan por periodos de ateismo extremo seguido de desenfreno sexual hasta que después de un largo periodo de tiempo llegan a un equilibrio espiritual, personal y psicológico donde se replantean su vocación en esta vida.
En ese momento, la vocación a la vida religiosa vuelve con otra fuerza totalmente renovada; pero se encuentran con la gran barrera de no poder llevar a cabo esa vocación en ninguna institución religiosa ya que los informes comúnmente no recomiendan el reingreso del candidato por “inmadureces del tipo afectivo”. Es por eso que quiero crear un instituto de vida religiosa que reúna a todas esas vocaciones en una gran congregación que de a esos religiosos la posibilidad de continuar con su ministerio.
Esta “congregación” tendría diferentes tipos de participación y adherencia:
Algunos serian laicos consagrados que vivirían en sus domicilios, tendrían sus trabajos con los cuales se auto sostendrían y trabajarían en la comunidad en el área que mas los motive. Se reunirían semanalmente para compartir la santa Eucaristía y mensualmente como reuniones capitulares para compartir experiencias y programar proyectos.
Otros serian los hermanos religiosos a los que se les pediría voto de pobreza, castidad y obediencia, votos simples (renovables anualmente) y solemnes (perpetuos) que vivirían en pequeñas comunidades auto gobernadas por elección comunitaria.
Las comunidades serian el signo visible ante la sociedad de la congregación y serian el punto de encuentro con los fieles laicos.
Realizarían actividades diarias comunitarias como la oración, tendrían cada uno sus trabajos con los cuales se sostendría la comunidad poniendo el sueldo de cada uno en común y trabajarían en la comunidad en el área que mas los motive. Se reunirían diariamente para compartir la santa Eucaristía y rezar la liturgia de las horas (laúdes, vísperas y completas, junto con el ángelus a mediodía) mensualmente como reuniones capitulares para compartir experiencias y programar proyectos. Cada comunidad impondría su propio estilo en la convivencia.
Los sacerdotes podrían vivir en las comunidades de religiosos formando parte de ellas o en sus propios domicilios trabajando en la pastoral de las comunidades. Estos de estar viviendo en sus domicilios también deberán auto abastecerse con un trabajo estable.
Los fieles laicos serian la gran porción del pueblo de Dios que se irán acercando a medida que nos demos a conocer y con nuestra vida les demos ejemplo de cómo se puede ser católico y gay al mismo tiempo. Cada comunidad ira descubriendo la necesidad de crear grupos de contención para las distintas personas que se acerquen, será la labor de la comunidad y sus pastores y hermanos adecuar los recursos para la santa atención de la feligresía.
Este es parte del proyecto, una nueva congregación que agrupe a los llamados por Dios, excluidos por la Iglesia; dándoles el espacio donde compartir tanto su fe, como su vocación, enmarcados dentro de su tendencia sexual sin represión. Queridísimos hermanos en Cristo:

Voy a tratar de ser lo mas sistemático para dares a entender algo de lo que tengo dentro de mi cabeza, de manera que puedan comprender en palabras lo que yo creo he recibido por inspiración divina. Ya que desde el primer momento en que comencé mi vida religiosa he estado pensando y rezando este proyecto de congregación.

Día a día, muchas personas que se acercan preguntando sobre la comunidad y el proyecto son ex religiosos, ex seminaristas, y ex presbíteros, me comentan todas las trabas por las que tuvieron que pasar por su condición sexual, trabas por las cuales terminan dejando el ministerio. Muchos de ellos pasan por diferentes periodos, ya que la frustración de su proyecto de vida por una razón ajena a ellos es un dolor muy grande que tienen que superar y eso les lleva mucho tiempo y trabajo. Muchas veces pasan por periodos de ateismo extremo seguido de desenfreno sexual hasta que después de un largo periodo de tiempo llegan a un equilibrio espiritual, personal y psicológico donde se replantean su vocación en esta vida.
En ese momento, la vocación a la vida religiosa vuelve con otra fuerza totalmente renovada; pero se encuentran con la gran barrera de no poder llevar a cabo esa vocación en ninguna institución religiosa ya que los informes comúnmente no recomiendan el reingreso del candidato por “inmadureces del tipo afectivo”. Es por eso que quiero crear un instituto de vida religiosa que reúna a todas esas vocaciones en una gran congregación que de a esos religiosos la posibilidad de continuar con su ministerio.
Esta “congregación” tendría diferentes tipos de participación y adherencia:
Algunos serian laicos consagrados que vivirían en sus domicilios, tendrían sus trabajos con los cuales se auto sostendrían y trabajarían en la comunidad en el área que mas los motive. Se reunirían semanalmente para compartir la santa Eucaristía y mensualmente como reuniones capitulares para compartir experiencias y programar proyectos.
Otros serian los hermanos religiosos a los que se les pediría voto de pobreza, castidad y obediencia, votos simples (renovables anualmente) y solemnes (perpetuos) que vivirían en pequeñas comunidades auto gobernadas por elección comunitaria.
Las comunidades serian el signo visible ante la sociedad de la congregación y serian el punto de encuentro con los fieles laicos.
Realizarían actividades diarias comunitarias como la oración, tendrían cada uno sus trabajos con los cuales se sostendría la comunidad poniendo el sueldo de cada uno en común y trabajarían en la comunidad en el área que mas los motive. Se reunirían diariamente para compartir la santa Eucaristía y rezar la liturgia de las horas (laúdes, vísperas y completas, junto con el ángelus a mediodía) mensualmente como reuniones capitulares para compartir experiencias y programar proyectos. Cada comunidad impondría su propio estilo en la convivencia.
Los sacerdotes podrían vivir en las comunidades de religiosos formando parte de ellas o en sus propios domicilios trabajando en la pastoral de las comunidades. Estos de estar viviendo en sus domicilios también deberán auto abastecerse con un trabajo estable.
Los fieles laicos serian la gran porción del pueblo de Dios que se irán acercando a medida que nos demos a conocer y con nuestra vida les demos ejemplo de cómo se puede ser católico y gay al mismo tiempo. Cada comunidad ira descubriendo la necesidad de crear grupos de contención para las distintas personas que se acerquen, será la labor de la comunidad y sus pastores y hermanos adecuar los recursos para la santa atención de la feligresía.
Este es parte del proyecto, una nueva congregación que agrupe a los llamados por Dios, excluidos por la Iglesia; dándoles el espacio donde compartir tanto su fe, como su vocación, enmarcados dentro de su tendencia sexual sin represión.

Psiquiatría y homosexualidad.

Muchos psiquiatras tienden a localizar los orígenes de la homosexualidad en una vida familiar “desajustada”, pero esta explicación no parece en absoluto convincente. Hay demasiados homosexuales con padres amorosos y fuertes, y demasiados heterosexuales con madres dominantes, para que pueda aceptarse una conexión directa. Es probable que en las sociedades occidentales la mayoría de las madres dominen en exceso a sus hijos, y los interesados en descubrir la etiología de la homosexualidad suelen menospreciar a menudo este hecho.

No hay base segura para considerar a los padres responsables de la homosexualidad de sus hijos, pero si pueden serlo del estado de desequilibrio y neurosis que con tanta frecuencia la acompañan.

Hay algunas escuelas de psiquiatría que sostienen que la homosexualidad constituye siempre una enfermedad mental, estas definen el ajuste heterosexual como el objetivo ideal y exclusivo para el desarrollo personal inconsciente. Estos se ven obligados a concluir que toda homosexualidad representa una ficción en una etapa inmadura del desarrollo o una regresión hacia ella.

Otro grupo de psiquiatras adopta una postura destinta con respecto a este asunto, entre ellos destaca en nombre de Freud, quien fu el primero en sugerir que la homosexualidad en cuanto tal no constituía intrínsecamente una enfermedad emocional. Muchos autores alegan que los trastornos emocionales que suelen acompañar la conducción homosexual son primariamente el resultado de presiones sociales. Estas alteraciones no suelen darse en las culturas en que es socialmente aceptada la conducta homosexual. Estos rasgos neuróticos son los mismos de cualquier individuo que se identifique con una minoría.
Hay, sin duda, homosexuales que lo son por sus conflictos psíquicos internos. Su homosexualidad nace de tal conflicto y por el se mantiene. Cuando la homosexualidad se asocia con la patología, tiende a hacerse compulsiva. El individuo tiende a usar su homosexualidad como medio de eliminar su ansiedad.

EL DEBATE PSICOLÓGICO SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD

No hay posición inocente y objetiva sobre la homosexualidad el psicoanálisis nos ha mostrado la imposibilidad de ganar una perfecta neutralidad en este campo particular.

De algún modo, es como si todos estuviésemos amenazados, la temática suscita toda una serie de fantasmas individuales y colectivos poniendo en peligro la imagen psico-sexual de hombre o mujer.

No existe ningún gran tratado del fundador del psicoanálisis, sobre el tema; sin embargo desde 1900 a 1939, la temática homosexual no deja de puntuar sus consideraciones metapsicológicas, clínicas o culturales

La polémica entre los psiquiatras.

Son necesarios unos comentarios críticos desde el punto de vista moral sobre los supuestos datos científicos que se derivan principalmente de una escuela de psiquiatría y psicólogos a la que suelen invocar los moralistas para fundamentar su condena de la homosexualidad. Estos individuos definen la homosexualidad a priori como anormalidad. Definen la evolución heterosexual como el estadio maduro del desarrollo de la psique humana.

2.1. El origen de la homosexualidad

La reflexión freudiana sobre el origen de la homosexualidad parte de la afirmación de su carácter fundamentalmente psicogenético, oponiéndose así firmemente a la teoría de su tiempo que la consideraban como fruto de una degeneración nerviosa congénita.

Desde los Tres ensayos para una teoría sexual, Freud se sitúa frente a las posiciones «degenerativas» o «innatistas». Para el, lo adquirido se impone sobre lo congénito.

De ahí, que Freud siempre se opusiera también a la pretensión de los homosexuales de su época que, pretendían considerarse como un «tercer sexo» biológico.

Esta insistencia freudiana en el carácter adquirido de la homosexualidad no significó nunca, sin embargo, una negación taxativa de posibles factores de orden constitucional.

La disposición bisexual biológica es un dato nunca olvidado por Freud aunque, al mismo tiempo, insista en que ella no guarda equivalencia con la bisexualidad psicológica. De cualquier modo, queda siempre presente en Freud que, entre la multiplicidad de factores que intervienen en el nacimiento de la homosexualidad, hay que contar siempre con factores constitucionales, aunque no sea posible determinar sus modos de actuación.

Pero, sin duda, el dato más revolucionario en la concepción freudiana sobre la homosexualidad viene dado por la afirmación de su carácter universal; es decir, por la afirmación de que en la sexualidad de todo ser humano entraña una dimensión homosexual.

La disposición para la homosexualidad no constituye, por tanto, ninguna excepción sino que forma parte también de la constitución denominada “normal”. De aquí deriva el hecho de que todo individuo tenga que afrontar un cierto grado de homosexualidad biológica y psíquica que determinará, en gran parte, su futura orientación sexual, así como su grado de estabilidad psicológica. De las diversas soluciones que, según la constitución y el ambiente, se aporten a ésta dimensión homosexual, dependerá que se desemboque finalmente en una situación de homosexualidad manifiesta, de neurosis o de «normalidad» (léase en este momento heterosexualidad)


viernes 7 de septiembre de 2007

La falsa esperanza de una “cura”.



Seguir manteniendo la falsa esperanza de una “cura”, después de comprobar el fracaso casi total, es moralmente rechazable; nada puede ser más destructivo psicológicamente que hacer concebir a una persona ya alterada una esperanza falsa. Relacionado con el tema de la falsa esperanza esta el tema de la falsa culpa en el caso que el análisis no logre cambiar la orientación sexual. La insistencia de algunos críticos en la condición previa de una voluntad de cambio por parte del paciente, como factor necesario para el éxito de la terapia, podría hundir a muchos aun mas en las profundidades del auto reproche y la desesperación. Pues si la terapia fallase, como suele ocurrir, los pacientes podrían fácilmente extraer la falsa conclusión de que el fracaso se debió a un fallo de su voluntad, del que son moralmente responsables.

Afortunadamente, parece haber una conciencia cada vez mayor en la comunidad científica de las falsas pretensiones científicas, así como de la actitud inmoral y antihumana de algunos psicólogos y psiquiatras. Ellos llegan a esa posición presuponiendo que las convenciones sociales se corresponden absolutamente con la naturaleza, y confundiendo la cuestión de desobedecer una prohibición personal tradicional con la enfermedad mental.


Hay un grave problema de consecuencias patológicas considerables que debería preocupar a psicólogos y psiquiatras. Y ese problema no es tanto la homosexualidad como la homofobia. Esta consiste en una actitud que adoptan la mayoría de los propios homosexuales. En su caso, el problema es aún mas grabe que en los otros: la actitud es una condena del propio individuo. El problema no es el ser homosexual, sino el de cómo maneje la persona su homosexualidad en caso de serlo.


Aunque la persona sea heterosexual, también puede perjudicarle, sin duda, el prejuicio homofóbico, pues tal persona se priva a si misma de la experiencia homosexual, que verdaderamente no desea, sino también de todo lo demás que el relacione con la homosexualidad.


La mayoría de los hombres que odian y desprecian a los homosexuales tienen un miedo mortal de eliminar el control que para ellos significa una perdida de masculinidad, y su exigencia de control produce estrechez. Además, sienten también una tremenda presión que les empuja a ser agresores en todos los campos de la vida, especialmente en la actividad sexual. Lo que aun no se ha investigado es como la comunidad homosexual, liberando a la heterosexual de su homofobia, puede ayudar a liberar a todo el género humano para una vida más plena y mas humana.